EL PIRATA DE CULIACÁN

Medio Católico Evangelizador

EL PIRATA DE CULIACÁN

Hasta qué punto está dispuesto llegar el hombre y la mujer por ser aceptado en la sociedad, creyendo que ahí está la felicidad?

No sabía nada de “El pirata de Culiacán” hasta que leí que lo habían asesinado de 15 tiros. Lo mismo me pasó cuando mataron a “Facundo Cabral”. No sabía nada de ellos hasta su muerte, me tome la tarea de leer quienes habían sido… historias muy distintas! Pero no es de Facundo de quien quiere expresarme, sino del Pirata de Culiacán, y sobre cómo el es simplemente un ejemplo de lo que la juventud está viviendo, sin darse cuenta.

 

No conoció ni a su padre ni a su madre, su abuela lo crió. Se fue de casa buscando oportunidades para salir adelante, trabajando en un car wash comenzó a conocer y enrolarse con personas de ‘poder’ que le daban de tomar, y hacía todos los disparates que alguien tomado puede hacer. De esta manera se fue metiendo entre ellos, que lo llevaban a sus fiestas para reírse de él. Lo hacían sentir que era uno de ellos. La fama la alcanzó en redes sociales por subir videos tomando licor, llevando una vida sin miedos, con armas, carros, relojes, cadenas y muchas cosas de marcas, ah! Y sin faltar mujeres hermosas…

 

El detalle en todo eso, fue que se lo creyó…!

 

Pensó que de verdad sus “amigos” lo querían, y que lo aceptaban como uno de ellos, cuando en realidad lo qué hacían era burlarse y aprovecharse de él; pensó que el licor que tomaba le iba a saciar la necesidad que tenía de sentirse aceptado; pensó que usar relojes, gorras, cadenas lo hacían un hombre de verdad; pensó que por tomarse fotos con muchas armas lo hacían inmortal…. etc!

 

Pensó y creyó que él era el centro del universo, y que todo giraba a su alrededor…

y eso no es verdad, ninguno de nosotros lo somos…

Joven! Si, vos! Hey!!! Despertá!

La vida no es tan fácil como parece, no podemos ir por la vida creyendo que somos ‘LOS DUEÑOS DEL MUNDO’ es bueno tener sueños y aspiraciones, pero siempre con los pies en la tierra, no podemos olvidarnos de nuestra familia, de nuestros padres! Que con tanto dolor y sacrificio nos criaron, quizá no lo hicieron de la mejor manera… pero lo hicieron! No podemos ir por la vida siempre echándole la culpa a otros, y justificándonos por ellos de lo que somos o las actitudes que tomamos. Hagamos un alto! Perdonemos y amemos!!! Es lo único que nos hace libres. Huyamos de los vicios, dejemos de meternos babosadas que creemos que nos hacen bien… al final, son cosas que nos llevan Justo a donde no queríamos ir.

No estoy juzgando ni condenando al difunto “Pirata de Culiacán”, Dios le perdone sus pecados y le conceda la Vida Eterna, donde no tendrá que aparentar ser nadie más para ser amado.

 

Que este hecho real sea un espejo para nosotros… meditemos, reflexionemos y cambiemos!!!

Padre Raúl Peraza Duarte

 

 

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